¿Está bien comer animales porque esto nos permitió evolucionar?


En esta entrada defiendo el veganismo frente a la creencia de que la evolución de nuestra especia justifica que ingiramos ciertos alimentos





El argumento que voy a evaluar procede de la siguiente manera:


La ingesta de carne animal ha jugado un papel central en la evolución del ser humano, esto justifica que sigamos ingiriéndola.


Un primer problema con este argumento es que la evidencia empírica sobre el papel del consumo de carne en el proceso evolutivo del Homo sapiens es debatible.


Esta es una tesis popularizada en los años setenta por el gastroenterólogo Walter L.Voegtlin en su libro La dieta de la edad de piedra. Esta tesis ha sido cuestionada recientemente, primero por un hallazgo en Etiopía que muestra que la evolución del cerebro homínido y la ingesta de importantes cantidades de carne no ocurrieron simultáneamente. Los Australopithecus vivieron 800,000 años comiendo carne sin que esto modificara su anatomía cerebral. Por otra parte, un reciente artículo afirma que no fueron los nutrientes provenientes de la carne, sino los provenientes de alimentos de origen vegetal, los que promovieron la mencionada evolución.


Un segundo problema es el vicio de circularidad: este argumento afirma que el desarrollo del cerebro fue consecuencia del consumo de grandes cantidades de carne. Sin embargo, el acceso a estas cantidades requiere del uso de herramientas para cazar, las cuales sólo podrían ser construidas con un cerebro ya desarrollado.


Un tercer problema es: si la carne fue un factor tan importante en el desarrollo de nuestra inteligencia, ¿por qué ningún otro carnívoro se ha desarrollado a tal grado?


Estos problemas cuestionan el papel evolutivo de la carne en el desarrollo evolutivo de los humanos. Pero este argumento tiene otros problemas más graves, los cuales persistirían incluso si esta idea fuera correcta.


El argumento evolutivo plantea que el hecho de que la ingesta de carne promovió nuestro desarrollo como especie justifica la ingesta de la misma. Pero podemos preguntarnos ¿cómo se desarrolla esta justificación?


Hay dos maneras de explicar cómo ocurre esta justificación.


(I) Comer carne es algo que ha ocurrido desde hace millones de años, lo cual es una buena razón para seguirlo haciendo.

(II) Consumir carne es lo que nos ha llevado a ser lo que somos, dejar de hacerlo a) sería negar lo que somos o

b) nos obligaría a regresar a lo que éramos antes.


El primer argumento es muy problemático: el hecho de que una práctica se haya realizado durante mucho tiempo no juega ningún papel en justificarla. Prácticas como la esclavitud, las monarquías, el matrimonio pactado, etc., son prácticas de antaño, pero esta no es una buena razón para seguirlas realizando. Esto muestra que la existencia de una práctica no es suficiente para justificar la práctica misma.



Pasemos ahora a discutir la parte (a) del argumento (II). La preocupación que se plasma en esta parte del argumento es que nuestro desarrollo cognoscitivo es algo bueno, es lo que nos ha permitido lograr todo lo que como especie hemos conseguido. Siendo así, no tiene sentido pensar que la ingesta de carne es algo malo si es lo que posibilitó algo tan bueno.


La idea de fondo es: si un proceso tiene como consecuencia algo bueno, el proceso es bueno en sí mismo. Pero esta idea es falsa. Aun cuando las consecuencias de una acción sean buenas, eso no significa que el proceso sea bueno. Considera el siguiente ejemplo:


Robin tiene como objetivo ofrecer dinero a quienes más lo necesitan, pero extorsiona y secuestra a personas inocentes para obtener ese dinero. Si bien la consecuencia de ofrecer dinero a quien lo necesita es buena y admirable, eso no hace que el acto de extorsionar también lo sea.


En el mundo desigual donde vivimos es algo bueno, incluso una obligación moral, otorgarle recursos a quienes más lo necesitan. Pero esta obligación no justifica realizar acciones tan inmorales como extorsionar o secuestrar, sobre todo si las victimas de ello son inocentes. Lo bueno de las consecuencias no elimina lo inmoral del proceso.


Con esto en mente podemos refutar la primera parte del argumento: podemos aceptar que es inmoral el consumo de carne y a la vez admirar todo lo que el ser humano ha logrado gracias a ello. Más aún, esto no significa que nuestros antepasados hayan hecho algo incorrecto al consumir carne. El tipo de condiciones que ellos enfrentaron son distintas a las condiciones que enfrentamos hoy en día, pues el consumo de carne no es una necesidad biológica hoy.


Terminemos discutiendo la parte (b) del argumento (II): esta es o bien muy ingenua o no logra lo que promete.

Puedes pensar que si se eliminan las condiciones que permitieron la evolución de una especie, entonces esta especie tendrá un proceso de involución: regresará a la situación en la que previamente se encontraba. Esto es consecuencia de un mal entendimiento de la teoría de la evolución ya que no hay nada en ella que permita concluir que eliminar las condiciones que nos permitieron desarrollar nuestro cerebro vaya a estropear el cerebro de las próximas generaciones. Hoy en día nuestras capacidades cerebrales juegan un papel central en la supervivencia de nuestra especie, esto es suficiente para asegurar que no las perderemos por un proceso evolutivo.


Por otra parte, se puede pensar que lo que se intenta recalcar es que, dada nuestra historia evolutiva, evitar el consumo de carne tendría como consecuencia daños en la salud de los individuos presentes, pues su propia fisiología les exige tener otro tipo de hábitos. Observa que este argumento en realidad no es un argumento evolutivo, este argumento llama la atención sobre nuestra fisiología y sobre cómo hacer mal uso de ella puede tener consecuencias en nuestra salud. Pero para aceptar que esto es importante resulta irrelevante cómo llegamos a tener el cuerpo que tenemos: incluso alguien que no acepta la teoría de la evolución podría ser persuadido de comer carne simplemente por lo posibles daños que no hacerlo implicaría para su salud.


Concluyo: las razones evolutivas no son suficientes para justificar nuestras prácticas alimenticias. O bien el argumento no es bueno, o bien necesita apelar a otro tipo de razones para sustentarse. Termino así esta entrada.



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